
Cómo usar supositorios rectales
Ofreciendo una mejor salud
Los supositorios rectales son un tipo de medicamento formulado para su inserción en el recto. Disponibles en varias formas y tamaños, suelen tener un extremo cónico para facilitar su inserción. Una vez dentro del cuerpo, el supositorio se disuelve, permitiendo la absorción del medicamento.
Cómo insertar supositorios

Paso uno: Si es necesario, vaya al baño a evacuar. Si tiene dudas, consulte con su médico.

Paso dos: Lávese bien las manos con agua tibia y jabón y séquelas con una toalla limpia.

Paso tres: Antes de usar el supositorio, desenvuélvalo y asegúrese de que esté lo suficientemente firme para insertarlo presionándolo suavemente entre los dedos, con cuidado de no aplastarlo. Si está demasiado blando, puede endurecerlo refrigándolo brevemente.

Paso cuatro: Sumerja la punta en agua limpia si le preocupa que no se inserte con facilidad.

Paso cinco: Para prepararse para la inserción de un supositorio rectal, quítese la ropa para acceder al área rectal y busque una posición cómoda. Puede elevar un pie en una silla o acostarse de lado en una cama, doblando la pierna superior hacia el abdomen y manteniendo la inferior recta. Esta postura facilita el acceso al recto. Al ayudar a otra persona con el supositorio, la posición de lado suele ser más adecuada.

Paso seis: Inserte suavemente el supositorio con el extremo estrecho hacia adelante, empujándolo aproximadamente de 1,27 a 2,54 cm con el dedo. El proceso no debería ser doloroso. En pacientes pediátricos, la profundidad de inserción puede variar y ser menor, dependiendo del tamaño del niño.

Paso siete: Siéntese o recuéstese quieto durante unos 10 a 15 minutos para permitir que el medicamento se disuelva.

Paso ocho: Existe la posibilidad de que se escape un poco del medicamento. Si esto le preocupa, colocar una compresa o un material absorbente similar en su ropa interior puede ayudar a controlar cualquier fuga.
Hable con su médico o farmacéutico
La inserción de un supositorio rectal está diseñada para ser un proceso sencillo y sin molestias. Si tiene algún problema o preguntas sobre la correcta inserción, consulte a su médico o farmacéutico. Además, si experimenta síntomas como sangrado rectal, ampollas, dolor, ardor, picazón o cualquier irritación nueva que no presentaba antes de usar el medicamento, es importante que consulte a su médico.


Consejos rápidos
Guarde los supositorios en un lugar fresco para evitar que se derritan y refrigérelos si es necesario. Consulte a su médico o farmacéutico si tiene dudas sobre su conservación.
Para una inserción higiénica y para proteger los dedos, utilice dediles o guantes. Puede solicitarlos con receta médica llamando a la farmacia.
Recortar y redondear las uñas puede ayudar a evitar rasguños o cortes durante la inserción.
A menos que el supositorio sea un laxante, evite vaciar los intestinos y limite el ejercicio o el movimiento excesivo durante aproximadamente una hora después de la inserción.
Para facilitar la inserción, evite la vaselina, ya que puede impedir que el supositorio se derrita. Opte por un lubricante hidrosoluble.
Mantenga siempre los medicamentos fuera del alcance de los niños.
